Es cierto que Florentino ha permanecido en un discreto segundo plano en esta vergonzosa segunda etapa de su mandato. No se ha significado demasiado en toda la temporada para lo bueno (tampoco es que hayamos tenido nada que celebrar), y para lo malo ha contado con el cortafuegos de Jorge Valdano.
Parece un rasgo de habilidad por su parte, lo que no justifica la docilidad y la complicidad de los medios deportivos madrileños. El máximo gestor de esa entidad en crisis profunda que es el Real Madrid ha sido borrado del punto de mira de la crítica. Él ha elegido el equipo que gestiona de manera directa la parcela deportiva y, cuando les ha puenteado y ha tomado decisiones ha cometido errores gravísimos (¿Cómo sería el tamaño del lazo que hizo Galliani para empaquetarle a Kaka?).
No tendría que extrañarnos la actitud de los plumillas de la Corte, basta con recordar cómo llegó a la presidencia el año pasado acunado entre las filtraciones amigas, pisotones a sus (escasas y de poco peso) alternativas, piropos, loas y anuncios de la prensa. Pero una cosa es que no extrañe, y otra que su complicidad no sea una vergüenza para la profesión y cómplice directo y herramienta para el hundimiento del Real Madrid.
A veces pienso que, con mucho tesón, la prensa deportiva madrileña ha conseguido llegar a ser tan mala como la de Barcelona. Que sigan diciendole al rey que no va desnudo. Así nos va.
jueves, 11 de marzo de 2010
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