Pero ahí está.
Él y su circunstancia: sensación de desorden y descoordinación entre la directiva y el staff técnico; entre los jugadores y el público.
¿Cuándo llegarán a "entenderse" bien los futbolistas para que los partidos no sean una olla de grillos en la que todos parecen ser recién llegados?
¿Lo aguantará la afición?; ¿soportará la política complaciente de F.Pérez?
Los resultados mandan, y también el buen fútbol.
Si faltan ambos, ¿a dónde va el proyecto?
El portugués de pelo canoso va perdiendo argumentos defensivos y cada vez merece menos credibilidad su modus operandi.
Saludos de uno blaugrana


